Es la típica pregunta que nos hacemos cuando nos planteamos cambiar nuestra vida. ¿Cuándo empezar una dieta? Como si empezar una dieta tuviese que hacerse un día determinado, a una hora adecuada y bajo la influencia de la Luna conveniente.
Comenzar una dieta, una buena dieta, es sinónimo de cambiar un poco nuestro estilo de vida, no de pasar hambre. ¡Qué engañados nos han tenido siempre! No existe un momento mejor para ello: no hay que comenzar una dieta a finales de verano, principios de año, después del parto o antes de una oposición de policía. Tenemos que dejarnos de “operación bikini” o “depuración tras los excesos de Navidad”. Vamos a olvidarnos del típico planning de dieta y ejercicio. Tenemos que darnos cuenta de que “empezar una dieta” no es más que “empezar a cuidarnos”.

Para comenzar una dieta, no necesitamos más que ganas de aprender y de mejorar nuestra vida. Necesitamos hacer un poco de orden en nuestro día a día para organizar nuestra semana. Vamos a daros unas primeras pautas para empezar un planning de dieta y ejercicios, de modo que necesitamos un mínimo de compromiso por vuestra parte. Haciendo unos pequeños ajustes y adaptaciones de nuestro estilo de vida, ya veremos un cambio consistente en nuestro peso. Vamos a establecer un planning de dieta y ejercicio real. Es cierto que para empezar una dieta totalmente adaptada a nuestras necesidades, peso, trabajo, gusto, horarios y actividad física es necesario consultar a un especialista de la nutrición. Pero siguiendo unas pautas generales por nuestra cuenta, podemos mejorar considerablemente nuestra salud y, por consecuencia, nuestro peso y aspecto físico. Así que, vamos a mirar fijamente nuestro frigorífico y vamos a decirle que a partir de ahora las cosas van a cambiar. ¿Estamos listos?

Lo primero que debemos establecer para empezar una dieta es qué tipo de dieta necesitamos. ¿Buscamos perder peso? ¿Ganar masa muscular? ¿Mantenernos en nuestro peso ideal? Vamos a enfocar este post en un proceso de pérdida de peso. No significa que si tu objetivo no es éste, no tengas que seguir leyendo, pues son pautas muy generales.

Pautas para comenzar a perder peso

Las primeras pautas a mejorar al empezar una dieta son siempre las más obvias: reducir los ultraprocesados, azúcares, refrescos azucarados, alcohol y fritos. Pero hoy os vamos a dar unos truquitos más concretos y menos conocidos que os pueden ayudar a empezar este proceso hacia un cambio a una vida mejor.

  1. Reducir el aceite: en España tenemos la concepción de que, como el aceite es un buen antioxidante, entre otras propiedades que le atribuimos, cuanto más, mejor. No lo vamos a desmentir: el aceite es un gran antioxidante. ¡Pero es también altamente rico en grasa! De modo que, como es obvio, no lo vamos a tener que eliminar de la dieta, pero sí recomendamos reducirlo. De este modo, reduciremos una gran cantidad de calorías en nuestros platos. El brócoli es otro gran antioxidante y, además, reducido en calorías, ¡seguro que de eso no abusamos!
  2. No pasar hambre: empezar una dieta no implica pasar hambre. Tenemos que recordar que comer menos de lo que necesitamos es tan erróneo como comer más. No podemos darle a nuestro cuerpo menos nutrientes de los que necesita. Es una buena idea respetar todas las comidas para estructurar un horario de comidas. Recomendamos llevar siempre algo de media mañana y merienda para que no pasemos hambre entre una comida y otra.
  3. Ser creativos: ¡la cocina sana no es aburrida! Olvidémonos del pollo a la plancha con ensalada, ¡por favor! Cuidarse significa adaptar cualquier plato a su versión saludable. Tenemos que concienciarnos de que tenemos que pasar un poco más de tiempo en la cocina, porque sino acabaremos comiendo, una vez más, comida rápida. Si sabemos que entre semana tenemos poco tiempo, vamos a dedicar unas horas en el fin de semana a preparar comida y congelarla. Tenemos que empezar a dedicarle tiempo a las cosas importantes, y pocas cosas hay más importantes que nuestra salud.
  4. Realizar un planning de dieta y ejercicio: cuanto más ordenadas tengamos las ideas, mejor. Es recomendable tener un planning de dieta y ejercicio para toda la semana para no tener que improvisar sobre la marcha. Recomendamos escribir en algún lado las comidas que haremos en esa semana y cuándo saldremos a hacer deporte (nos basta con una buena caminata tres o cuatro veces en semana). El orden en nuestra cabeza se convierte en orden en nuestras acciones, que, a su vez, se convierte en orden en nuestras comidas. Recordemos que el ejercicio, aunque sea mínimo, ¡es imprescindible para nuestra salud! Podemos empezar con ejercicios básicos.
  5. No obsesionarse ni dejarse: el empezar una dieta no implica no comerse una onza de chocolate o una pizza si un día nos apetece mucho. Pero, cuidado, ¡tampoco tenemos que ser dejados! Si nos ha podido la gula y nos hemos comido tres o cuatro galletas, el día no está echado por alto. ¡No lo rematemos cenando pizza y patatas fritas! Tampoco nos desesperemos por esas tres galletas, ¡no pasa nada! Mucho peor lo hacíamos antes, ¿no? Se trata de cambiar unos hábitos que llevan instaurados en nosotros mucho tiempo.
  6. Empezar: este es el consejo más importante. Como hemos dicho antes, no existe un día mejor para hacerlo. Ni el lunes, ni septiembre, ni enero, ni después de fiestas. Puedes empezar ahora mismo, si quieres. Y, sobre todo, una vez que empieces, sé consecuente. Comenzar una dieta significa no empezar a saltarnos el desayuno o la cena. Vamos a darle un poco de orden a nuestro cuerpo, vamos a empezar a mimarlo como se merece. Os aseguramos que os lo agradecerá y que en poco tiempo empezaremos a ver los resultados.
  7. Consultar un profesional de la nutrición: y con ello nos referimos a un nutricionista titulado. Si vemos que nuestra evolución se estanca, es importante acudir a un profesional para ver qué estamos haciendo mal. A veces, nuestro cuerpo no responde de la forma que nos esperamos y no es necesariamente debido a una patología. Para ello, estamos los profesionales de la nutrición: para comprender qué está sucediendo y para establecer un planning de dieta totalmente adaptado a las necesidades del paciente.

 

Resumiendo: empezar una dieta es muy fácil, lo difícil es mantenerla si ésta no se adapta a nuestra vida. Para ello, no debemos de ver este acto como algo temporal, sino como un modo de vida que debemos mantener para pasar nuestros años de la mejor forma posible. Tenemos, además, que perder el miedo a pedir ayuda cuando la necesitamos. Nadie nos ha enseñado cómo comer de forma saludable, así que es más que comprensible que no sepamos hacerlo por nuestra cuenta.

En Nutritrainclinic entendemos la importancia de cuidar la alimentación y guiarte durante todo el proceso. Para ello, adaptamos la nutrición a tu estilo de vida y condiciones personales, porque no todos tenemos el mismo objetivo. Por esto, nuestro equipo de profesionales clínicos adapta personalmente la dieta a tu objetivo, sin dietas milagro ni dietas predefinidas. Nos avalan más de 4500 pacientes satisfechos en 10 años, que ya forman parte de esta gran familia. Y tú…¿Hablamos?

¡Animate, el cambio empieza en ti!